“Nadie podrá ser castigado por un acto que no haya cometido y cualquier castigo colectivo queda prohibido”.

Los derechos del niño en la escuela: una educación para la ciudadanía. Escrito por Jean Le Gal.

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lunes, 17 de noviembre de 2014

10 Ejemplos de cómo transformar problemas en soluciones. Docentes.

Problemas Hoy vengo a proponerte un artículo muy especial. Se trata de una entrada en la que te voy a enseñar de una manera rápida, práctica y sencilla cómo puedes transformar problemas cotidianos de tu profesión docente en soluciones. Este artículo se enfoca principalmente a temas relacionados con la práctica docente, pero quiero dejar claro que la propuesta que te voy a ofrecer es perfectamente válida también para tus alumnos y, por qué no, para los problemas con los que te enfrentas a diario en tu vida personal. Así que no te entretengo más y entro en materia. ¿Me acompañas?

Imagen extraída de Shutterstock

10 Ejemplos para docentes de cómo transformar problemas en soluciones. Del ES QUE… al PODRÍA…

Transformar un problema en una solución es realmente sencillo con el método que te voy a proponer. Simplemente de lo que se trata es de cambiar el inicio de un oración que empieza por Es que... por una oración que empiece por Podría… Te aseguro que el cambio de visión es espectacular.
  • PROBLEMA ES QUE...: Cuando inicias una frase con Es que… supone que verbalizas un problema. El hecho de verbalizar un problema no es malo en sí. El error consiste en que empezando por Es que... dices el problema pero no te planteas en ningún momento encontrar ninguna solución a dicho problema. Por tanto, ¿de qué sirve  verbalizar un problema si no se tiene la predisposición de solucionarlo? Personalmente creo que es una verdadera pérdida de tiempo y de energía. Además, te carga de frustración ya que no se aborda el problema que te preocupa.
  • SOLUCIÓN PODRÍA...: Si se consigue cambiar el inicio del Es que… por un Podría…, el cambio de enfoque del problema deja de existir. Es más, si te das cuenta, en muchas ocasiones empezar por el verbo Podría… implica que ni tan siquiera verbalizas el problema. El problema desaparece desde el punto de vista verbal y sólo expresas una posible solución, es decir, empiezas a crear opciones.

INFOGRAFÍA DE CÓMO TRANSFORMAR PROBLEMAS EN SOLUCIONES

Problemas
Infografía realizada con Piktochart

La importancia de la cooperación para transformar problemas en soluciones.

Aunque empieces una frase por Podría…, no siempre es fácil encontrar una solución. Desde el punto de vista educativo empezar una oración por Es que… cada vez se hace más y más frecuente. Y empezando por un Es que… no se consigue nada. Imagínate qué pasaría si en una reunión de equipo docente se prohibiera empezar cualquier oración por Es que.. y sólo se pudiera empezar por Podría… En ese momento habría tantas soluciones posibles como docentes presentes en la reunión. No está nada mal, ¿verdad?
El valor y la valentía de empezar por un Podría…
¿Por qué es tan importante empezar por la palabra Podría…? Muy sencillo. La palabra plantea una reflexión, es una palabra cargada de intenciones, es un verbo que invita a generar soluciones, a crear nuevas opciones con las que enfentarte y superar los problemas que como docente van surgiendo con la interacción con tus alumnos y compañeros.

Es que… Podría… Propuesta de actividad para trabajar con tus alumnos en el aula para transformar problemas en soluciones.

Si quieres hacer una actividad relacionada con este artículo con tus alumnos te remito a la entrada titulada 10 Excusas que como docente has oído alguna vez de tus alumnos. ¡Te va a encantar!
Una recomendación.
Si quieres saber más sobre cómo gestionar conflictos en el aula, te recomiendo encarecidamente la lectura del libro de Joan Vaello titulado Cómo dar clase a los que no quieren. Joan Vaello propone actividades muy parecidas a las de esta entrada que tienen como máxima la eficacia basada en la determinación, la sencillez y la cooperación. Porque leer nos hace mejores…

Fuente 

domingo, 16 de noviembre de 2014

Los 4 síntomas de la adolescencia

Los 4 síntomas de la adolescenciaUn conocido pediatra y psicoanalista, D. W. Winnicot, afirmaba: «La adolescencia es la única enfermedad que se cura sola. Sólo dura un tiempo y el tiempo es su remedio natural». Es importante contemplar las dificultades de esta etapa como «síntomas» que expresan el mundo interior un tanto desorganizado, caótico y variable en el que vive el adolescente. La actitud de los padres debe ser tolerante, pero con límites, es decir, hay que señalar lo chocante de las reacciones del adolescente, sin pretender cambiarlas de la noche a la mañana.

La desorganización

El adolescente vive el tiempo de un modo peculiar. Ha aprendido, a lo largo de la infancia y gracias a su nueva capacidad intelectual para el razonamiento, a medirlo, operar con él, desmenuzarlo, entender qué es una hora, un segundo, etc. Pero no puede trasladar estos datos objetivos al campo de lo vivencial. En la adolescencia adquiere una confirmación absoluta la diferencia entre tiempo vivido, psicológico, interior y el tiempo objetivo, espacializado y geométrico.
Las salidas suelen ser nocturnas; empiezan a medianoche —quizá para  cambiar el esquema de vida adulto y atrapar el embrujo de la noche— y concluyen de madrugada,  de manera que el ritmo habitual de la familia —madrugar y aprovechar la mañana corno momento productivo y activo— se ve trastocado por la falta de descanso nocturno.

El desorden

La desorientación sobre el momento que le toca vivir está directamente relacionada con otro aspecto: parece que ha perdido la capacidad de organizarse, de poner en orden sus cosas, de sentirse a gusto con la limpieza y la pulcritud. El desorden en la habitación o el revoltijo de ropa en el armario son causa de frecuentes discusiones. Su aseo personal está también alterado; tanto puede ser que pase días sin ducharse como que esté siempre pendiente de la higiene. En cuanto a la alimentación, aparecen desórdenes pasajeros en cuanto a la cantidad —come menos o pica continuamente a deshoras— o a los productos que consume —comer sólo un tipo de alimentos, o seguir una dieta desequilibrada—.

Exceso de racionalización e intelectualización

Conviviendo perfectamente con los aspectos comentados hasta ahora, el adolescente empieza a interesarse intelectualmente por temas ya adultos, problemas filosóficos, religiosos e ideológicos, en lo que constituye un intento de organizar y ordenar el pensamiento, cuando no es capaz de hacer lo mismo con su vida afectiva. Empieza a poder mantener conversaciones acerca de temas que implican aspectos sociales o que afectan a los valores, normas e ideologías de la humanidad. Si el adulto —padres, profesores…— adopta una actitud de escucha e interés, conseguirá que estos diálogos se repitan. Si no es así, no hará más que fomentar su silencio.

Los cambios bruscos de carácter y de estado de ánimo

Los padres se sienten desconcertados ante las conductas inconstantes de su hijo adolescente. Tan pronto está contento, alegre, exultante o afirma que la vida es maravillosa, como se le ve apagado, sin ganas de hacer nada, algo irritado… y todo ello sin causa aparente. La excusa para estos cambios puede haber sido cualquier pequeño suceso que le haya contrariado o una noticia que le haya agradado. Aún más llamativa es la relación afectiva que entabla con los padres.
En ocasiones pregunta y actúa como un adulto, rechazando todo tipo de contacto afectivo; en otros momentos, pide mimos o cariño, como si aún fuera pequeño, y se queja si no los recibe. De hecho, hay que aceptar que son tantas las dudas acerca del proceso que está viviendo, que no puede evitar todos estos cambios.
Por ello todo le altera en lo más profundo de su ser: penas de amor, miedos a fracasar en el intento de ser adulto, éxitos y desengaños. Para los padres resulta tranquilizador recordar simplemente que se trata de manifestaciones propias de esta fase de la vida y que en los momentos difíciles, el cariño suele ser el mejor antídoto.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Cinco consejos y veinte preguntas para averiguar qué tal le ha ido a tu hijo en la escuela

No es extraño que la pregunta “¿Qué tal te ha ido hoy en el cole?” quede zanjada a menudo por los hijos con un escueto “Bien”. Si estás entre los padres que se quedan con ganas de saber algo más, te ofrecemos unas cuantas estrategias para hablar con tus hijos y preguntas para averiguar cómo les fue realmente en la escuela.
  


CINCO CONSEJOS PARA HABLAR CON TUS HIJOS A DIARIO
  1. 1. Encuentra el momento adecuado. No les preguntes qué tal les ha ido en la escuela justo cuando están entrando por la puerta, o mientras estás haciendo otras cosas. Estarán más abiertos a comunicarse contigo si perciben que no es una pregunta rutinaria y les vas a escuchar.
  2. 2. Préstales atención. Siéntate con ellos, a merendar por ejemplo, y dedica unos minutos a preguntarles debidamente e interesarte por su día. Tú también puedes contarles alguna anécdota que te haya ocurrido, así será más fácil romper el hielo.
  3. 3. Mantén lejos los aparatos electrónicos. Móviles, televisión, ordenadores… teóricamente están diseñados para facilitarnos la comunicación, pero a menudo entorpecen el diálogo con las personas que tenemos más cerca. Por eso es importante que mantengamos los dispositivos lejos para que no interrumpan la conversación con nuestros hijos y les dediquemos los cinco sentidos.
  4. 4. Muéstrate comprensivo. Es importante crear un clima de confianza que favorezca la comunicación. Déjales que se expresen y que te expliquen sus ideas y problemas. Intenta comprenderlos y si crees que les puede venir bien algún consejo, apárcalo para el final. No siempre son necesarios.
  5. 5. Si se muestran reacios, no insistas. Al igual que ocurre con los adultos, a los niños a veces no les apetece comunicarse. Si les preguntas y ves que no hay respuesta, déjalo para otro momento. Eso sí, hazles saber que estás abierto a escucharles en cualquier momento.
PREGUNTAS PARA NIÑOS Y NIÑAS DE 3 A 10 AÑOS

No es lo mismo hablar con un niño que con un adolescente. Por eso te presentamos diez preguntas que puedes plantear a tus hijos de 3 a 10 años para saber qué tal les ha ido el día en el cole:
1. ¿Has descubierto hoy algo interesante en el cole?
2. Si mañana pudieras ser el profesor, ¿qué harías?
3. ¿Ha ocurrido algo divertido? Cuéntamelo.
4. Si pudieras cambiarte de sitio en clase, ¿con quién te sentarías?
4. ¿Has hablado con algún compañero nuevo?
6. ¿Qué ha sido lo mejor del recreo?
7. Si tuvieras una varita mágica, ¿harías desaparecer a alguien de la clase?
8. ¿Te ha gustado más de la comida de hoy?
10. Dime qué cosas cambiarías de la escuela si el genio de la lámpara te concediera tres deseos.

PREGUNTAS PARA ADOLESCENTES DE MÁS DE 10 AÑOS
1. ¿Qué clase te ha gustado más hoy?
2. ¿Has descubierto algo interesante?
3. Si tuvieras que elegir al mejor profesor del día, ¿quién sería?
4. ¿Y el mejor alumno?
5. Si todo lo que ocurre en clase estuviera en Facebook, ¿a qué le darías un Me gusta?
6. ¿Qué canción elegirías hoy como banda sonora del instituto?
7. ¿Hay alguien de clase a quien te gustaría conocer mejor?
8. Si pudieras enviar a alguien del instituto a estudiar en Alaska, ¿quién sería?
9. ¿Cuál ha sido la noticia del día en los pasillos del instituto? Dame un titular.
10. Si fueras el director, ¿qué tres cosas cambiarías?

Más información
• Artículo 25 formas de preguntar a tus hijos ‘¿cómo ha ido el día en el cole?’
Equipo Superpadres.com para aulaPlaneta-

Fuente.